
ARCHIVO LÓPEZ EGEA
Fecha Lunes, 22 febrero a las 03:16:29 Tema Publicado en Prensa
Publicado en LAS PROVINCIAS el 21-02-10
ARCHIVO LÓPEZ EGEA
La historia de la ciudad, tan valenciana por excelencia, que orilla la Albufera, acapara los arrozales, marcha paralela al Júcar y extiende playas en cuña mediterránea; la 'suwayga' árabe, se descubre en las cincuenta mil imágenes de Miguel Ángel López Egea (1906-2002), que su hijo, generosamente, ha cedido al ayuntamiento suecano.
El valioso testimonio de un devenir a lo largo de tantas décadas se debe al enamoramiento del fotógrafo que, aunque nacido en Murcia, quedó prendado de Sueca cuando llegó en 1928. Corresponsal de la agencia Efe y con numerosos premios nacionales otorgados por el Ministerio de Cultura, sus fotografías fueron reflejo de la actualidad, inclinándose siempre por la presencia del hombre, lo que aporta, contempladas hoy, la oportunidad de un buen estudio sociológico, rural, religioso, costumbrista en una palabra. Desde el cultivo del arroz (de la siembra manual a la mecanización de hoy), con bellas imágenes 'dels sequers', a la procesión de la Mare de Déu de Sales, el 8 de septiembre, que sigue con la presencia de la yunta de dos mulas blancas, ya que, según la tradición, fue arando un campo como se halló la imagen, en 1361; desde las típicas cacerías en los marjales a las tertulias en los casinos, Miguel Ángel López Egea captó el ambiente de la ciudad minuciosamente.
Falta espacio para detallar las secciones dedicadas a personajes ilustres y populares, donde no faltan el famoso maestro José Serrano ni el entrañable futbolista Antonio Puchades. Y otro tanto puede decirse de las calles y monumentos de Sueca, en las que el historicismo y el modernismo dejaron perenne huella, como la espléndida cúpula de azulejos de la iglesia de Nuestra Señora de Sales, el Ateneo Suecano del Socorro y un sinúmero de vías con bulliciosa vida, como el carrer del Sequial, donde se abren 'els Porxets', los arcos de finales del XVIII, construidos para acoger a los vendedores de carne.
Rindamos gratitud a Miguel Ángel López Egea, el gran historiador gráfico, cuyo tesoro ha querido compartir su hijo con historiadores y estudiosos.
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